“EL BONO: EL PARCHE QUE SE VOLVIÓ SISTEMA”. Editorial por Antonio Araque
- Tony Araque
- 2 abr
- 2 Min. de lectura
Hay algo que ya no se puede disimular más.
El bono previsional, que nació como una ayuda excepcional, hoy se convirtió en una pieza central del ingreso de millones de jubilados, pensionados y beneficiarios sociales.
Y ahí está el problema.
Porque cuando lo excepcional se vuelve permanente… deja de ser solución y pasa a ser parte del problema.
El discurso oficial insiste en mostrar estos bonos como un esfuerzo del Estado, como un acompañamiento frente a la inflación. Pero en la práctica, lo que estamos viendo es otra cosa: un mecanismo que reemplaza lo que debería ser un aumento real.
Dicho más claro: no están mejorando las jubilaciones… están maquillándolas.
El bono no se incorpora al haber. No impacta en el aguinaldo. No genera aportes. No construye futuro. Es plata en el bolsillo hoy… pero sin ningún efecto mañana.
Y así, mes a mes, se consolida una lógica peligrosa:
👉 el jubilado depende de un refuerzo discrecional, en lugar de tener un ingreso digno garantizado.
La pregunta es incómoda, pero necesaria:¿por qué el Gobierno elige pagar bonos en lugar de recomponer las jubilaciones?
La respuesta también es incómoda: porque el bono es más barato a largo plazo.
No genera compromisos estructurales. Se da cuando se puede… y se saca cuando se quiere.
Mientras tanto, la inflación sigue corriendo. Y la jubilación, sin el bono, queda cada vez más lejos de cubrir lo básico.
Entonces aparece la paradoja:
👉 sin bono, no alcanza.
👉 con bono, tampoco alcanza… pero al menos se disimula.
Y en ese “disimular” se construye un relato que ya no convence a nadie.
Porque la realidad es concreta. El jubilado no vive de anuncios. Vive de lo que cobra.
Y hoy, lo que cobra —sin maquillaje— sigue perdiendo contra los precios.
Esto no es una discusión técnica. Es una discusión de prioridades. Es decidir si el sistema previsional es un gasto a contener… o un derecho a garantizar.
Porque cuando el ingreso de los adultos mayores depende de un bono…lo que está fallando no es el número. Es el modelo.
Y cuando el parche se vuelve permanente…ya no estamos frente a una emergencia.
Estamos frente a una política.
Asesor Previsional Profesor Antonio Araque





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