¡EL AJUSTE TIENE NOMBRE Y APELLIDO… Y SIEMPRE CAE SOBRE LOS MÁS VULNERABLES!. Editorial por Antonio Araque
- Tony Araque
- 7 may
- 2 Min. de lectura
Otra vez la misma historia.
Otra vez miles de argentinos mirando el celular con desesperación.
Otra vez la cuenta bancaria vacía.
Otra vez la incertidumbre de no saber si van a poder comer mañana.
Porque mientras en la televisión hablan de equilibrio fiscal, de mercados felices y de números macroeconómicos, en la vida real hay beneficiarios del programa Volver al Trabajo que este mes NO COBRARON los $78.000 que la Justicia había ordenado pagar.
Sí, aunque exista una cautelar judicial vigente.
Sí, aunque sean personas que ya venían cobrando.
Sí, aunque muchos dependan exclusivamente de ese ingreso para sobrevivir.
Y acá aparece la gran pregunta:
¿Quién se hace cargo del daño que provoca dejar sin cobrar a gente que vive al día?
Porque para muchos funcionarios esto puede ser apenas un expediente.
Pero para la gente común significa no comprar remedios.
No cargar la SUBE.
No pagar la luz.
No darle de comer a los chicos.
Y lo más indignante es el nivel de improvisación que se vive alrededor de este programa.
Primero dijeron que Volver al Trabajo terminaba porque ya se habían cumplido las 24 cuotas originales.
Después apareció un fallo judicial ordenando continuar con los pagos.
Luego llegaron las apelaciones.
Después pagaron a algunos sí y a otros no.
Y ahora miles de personas tienen que salir desesperadas a buscar formularios y abogados para reclamar algo que ya debería haberse cumplido automáticamente.
¡UN VERDADERO PAPELÓN SOCIAL Y ADMINISTRATIVO!
La doctora Tamara Bezares ahora impulsa reclamos judiciales para quienes quedaron afuera del cobro.
O sea, atención a esto:en la Argentina de 2026, los sectores más vulnerables no solo tienen que sobrevivir a la inflación…también tienen que judicializar el derecho a cobrar un programa social.
Es absurdo.
Y mientras tanto, desde el Gobierno insisten con transformar la asistencia social en capacitaciones, cursos y supuestos programas de inserción laboral.
Pero la realidad golpea fuerte:
¿Dónde están los puestos de trabajo?
¿Dónde está el empleo formal?
¿Quién toma hoy a una persona de más de 45 años, sin contactos, con changas esporádicas y viviendo en un país destruido económicamente?
Porque decir “hay que trabajar” queda muy lindo en un discurso. El problema aparece cuando el trabajo NO EXISTE.
Y entonces el ajuste termina cayendo, una vez más, sobre los que menos tienen. Sobre el jubilado.Sobre el desocupado. Sobre la madre que cobra una ayuda social. Sobre la persona discapacitada. Sobre el que vive contando monedas para llegar a fin de mes.
Mientras tanto, la bronca social crece. Y crece porque la gente siente abandono. Siente humillación. Siente que todos los días tiene que mendigar lo que le corresponde.
Y cuidado con esto:
Cuando un país naturaliza que millones de personas dependan de medidas judiciales para poder comer, el problema ya dejó de ser económico. El problema es moral.
Porque ningún gobierno debería jugar con la desesperación de la gente.
Hoy miles de beneficiarios siguen esperando respuestas. Siguen revisando la aplicación del banco. Siguen preguntando en ANSES. Siguen entrando a Mi Argentina. Siguen esperando un mensaje que diga “acreditado”.
Pero lo único que reciben es silencio.
Asesor Previsional Profesor Antonio Araque





Comentarios