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🔥 “EL GOBIERNO FESTEJA UN AUMENTO… MIENTRAS MILLONES YA NO LLEGAN NI A COMER: LA DURA VERDAD DETRÁS DE LA TARJETA ALIMENTAR”. Editorial por Antonio Araque.

Otra vez el Gobierno salió a festejar un aumento social como si hubiera descubierto la pólvora. Ahora anuncian con bombos y platillos una suba del 38,3% para la Tarjeta Alimentar. Sí, escuchaste bien… TREINTA Y OCHO POR CIENTO.

Y la pregunta es inmediata:


“¿Aumento o reconocimiento tardío de una tragedia social?”


Porque cuando uno rasca un poquito el relato oficial, encuentra la realidad. La Tarjeta Alimentar estuvo prácticamente congelada durante dos años mientras los alimentos explotaban por ascensor.

La leche subía.

La carne subía.

El pan subía.

El aceite subía.

Y el Estado mirando planillas de Excel.


Ahora te anuncian que una familia con un hijo va a cobrar 72 mil pesos. Y una con tres hijos, 149 mil.

Pero nadie te dice cuánto cuesta HOY llenar el changuito.


“El problema no es el monto… el problema es que el supermercado siempre llega primero.”

Porque el Gobierno habla de desaceleración inflacionaria mientras la gente desacelera las comidas.

Y ojo con el discurso oficial, porque además justifican el aumento diciendo que bajó la pobreza y la indigencia.


Acá hay que decirlo claro:


“Si la pobreza baja pero cada vez más gente necesita ayuda para comer… alguien está mintiendo en las estadísticas.”

Porque la verdadera encuesta social está en la calle, no en un PowerPoint del Ministerio de Capital Humano.

Está en la mamá que reemplaza carne por fideos.

En el abuelo que corta remedios.

En el laburante que tiene empleo… y sigue siendo pobre.

Y además hay otra contradicción gigante.

El mismo Gobierno que celebra aumentar la Tarjeta Alimentar… es el que destruyó el poder adquisitivo durante meses con ajuste, tarifazos y licuación salarial.

“Primero te empujan al pozo… y después te tiran una cuerda para la foto.”

Esa es la lógica.


Porque si realmente la economía estuviera tan bien como dicen… la gente no necesitaría cada vez más asistencia para poder comer.

Y acá viene la frase incómoda:

Cuando un país necesita ampliar ayuda alimentaria para sobrevivir… no hay milagro económico, hay emergencia social.”

Esa es la verdad que duele.

Y mientras tanto, los funcionarios hablan de equilibrio fiscal. Perfecto .Pero el jubilado no come equilibrio fiscal. La madre sola no llena la olla con déficit cero. Y el chico que va a dormir con hambre no entiende de macroeconomía.

La política argentina tiene una costumbre peligrosa: celebrar como conquista… apenas frenar un desastre.

Porque esto no es prosperidad. Esto es contención mínima.

Y en silencio, millones de argentinos siguen haciendo cuentas imposibles frente a una góndola.

“La casta no hace fila en el supermercado. El pueblo sí.”


Asesor Previsional Profesor Antonio Araque




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