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AUMENTOS a DOCENTES y la ILUSIÓN del AJUSTE PERFECTO. La Editorial por Antonio Araque.

¡Atención, docentes y jubilados de todo el país! Les venden titulares rimbombantes y anuncios triunfalistas, pero cuando abrimos la planilla de Excel del Gobierno y de la ANSES, la realidad vuelve a ser un golpe de frente contra la billetera del trabajador.

La noticia da cuenta del ajuste trimestral que se aplicará en septiembre de 2026: un 6,67% para jubilados docentes no universitarios (Régimen Especial del Decreto 137/05) y un 25,24% para los docentes universitarios (vía Ripdun).

A simple vista, el discurso oficial dirá que hay recomposición y que las fórmulas funcionan. Pero hagamos el análisis crítico y reflexivo que nadie más se atreve a mostrarles:

1. El engaño del trimestralismo frente a la inflación real


Un incremento del 6,67% para septiembre, octubre y noviembre significa que la capacidad de compra de más de 200.000 jubilados docentes va a quedar totalmente congelada durante tres meses enteros. Al considerar la inflación proyectada y la escalada constante de los precios en alimentos y medicamentos, el aumento acumulado del 23,37% hasta noviembre para este sector es una pérdida abierta contra el costo de vida real. No alcanza para cubrir el deterioro que viene sufriendo el sector desde principios de año.


2. La brecha injustificable entre docentes


Cómo le explicamos a un maestro de escuela o de nivel secundario que su incremento trimestral es de apenas el 6,67%, mientras que el sector universitario recibe un 25,24% Aunque responden a indicadores distintos (Ripdoc y Ripdun), ambos dieron su vida en las aulas. Esta disparidad demuestra que la política previsional oficial sigue fragmentando a la masa jubilatoria, creando categorías de jubilados de primera y de segunda según el índice con el que les toque medir el ajuste.


3. El mito de los "haberes privilegiados"


El gobierno intenta instalar la idea de que los regímenes especiales docentes gozan de "privilegios" por tener haberes promedios más altos que la mínima. Pero se olvidan de mencionar que durante toda su vida activa, los docentes aportaron al sistema un porcentaje mayor de su sueldo (un 13% en lugar del 11% habitual) para sostener su movilidad propia. Pretender justificar la licuación del poder adquisitivo sobre la base del "haber promedio" es otra trampa discursiva para relativizar el ajuste.


La conclusión del Gurú


No nos dejemos engañar por los números en frío que festejan en los despachos oficiales. Un ajuste que congela los ingresos docentes por tres meses con porcentajes que rozan lo ridículo para las escuelas comunes no es un beneficio: es la continuidad del plan de licuación previsional a costa de quienes educaron a las generaciones de nuestro país.


¡A no dejarse atropellar y a exigir lo que por derecho les corresponde!


Asesor Previsional Prof: Antonio Araque



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