¡PAMI EN CRISIS! Cuando la SALUD de los JUBILADOS queda en MEDIO del CONFLICTO. La Editorial por Antonio Araque.
Cuatro días de paro, médicos que reclaman honorarios dignos y jubilados que vuelven a quedar atrapados en una crisis que no provocaron. ¿Hasta cuándo los adultos mayores tendrán que pagar las consecuencias de un sistema que no da respuestas?
Hay noticias que no deberían sorprendernos, pero que igualmente indignan. Los médicos de cabecera y odontólogos del PAMI anunciaron un paro nacional de 96 horas, desde el martes 13 hasta el viernes 16 de octubre. El motivo: reclaman una actualización de los honorarios que perciben por atender a millones de jubilados y pensionados.
Y acá aparece la pregunta que nadie debería esquivar: ¿qué está pasando con la atención sanitaria de nuestros adultos mayores?
Según la información difundida, los médicos de cabecera cobran $2.700 mensuales por afiliado, mientras que los odontólogos perciben $374. Los profesionales reclaman elevar esos valores a $4.500 y $3.000, respectivamente.
Son cifras que, en medio del aumento de los costos de funcionamiento de los consultorios, explican la dimensión del conflicto. Pero hay algo todavía más grave: cuando los honorarios se deterioran y la atención se interrumpe, el problema deja de ser exclusivamente una discusión entre prestadores y autoridades. El que queda en el medio es el jubilado, precisamente quien más necesita que el sistema funcione.
EL JUBILADO NO PUEDE SER EL REHÉN DE LA CRISIS
Un turno médico no es un lujo. Una consulta odontológica tampoco. Para una persona mayor, el seguimiento de una enfermedad, la renovación de una receta o una consulta oportuna pueden ser fundamentales para su calidad de vida.
Por eso, cuando se anuncia una medida de fuerza de cuatro días, no alcanza con comunicar fechas y explicar los motivos gremiales. Hay que preguntarse qué mecanismos se ponen en marcha para proteger a los afiliados y garantizar la continuidad de las prestaciones esenciales.
Porque el jubilado no puede elegir cuándo enfermarse. Tampoco puede poner en pausa sus tratamientos hasta que las autoridades y los prestadores lleguen a un acuerdo.
Y mucho menos puede quedar obligado a peregrinar de consultorio en consultorio buscando una respuesta que debería estar garantizada.
¿QUIÉN SE HACE CARGO?
El conflicto vuelve a colocar al PAMI frente a una responsabilidad central: administrar los recursos y garantizar una atención adecuada a sus afiliados.
Los profesionales reclaman una recomposición de sus ingresos. Las autoridades deben dar respuestas y explicar qué medidas están dispuestas a adoptar. Pero en esa discusión hay un actor que no puede quedar relegado: el jubilado que aportó durante toda su vida y hoy necesita atención médica.
No se trata de enfrentar a médicos contra jubilados. Sería injusto y, además, desviaría el debate de fondo. Los profesionales necesitan condiciones que les permitan sostener sus consultorios; los afiliados necesitan una atención accesible, continua y de calidad.
El verdadero fracaso sería convertir una disputa por honorarios en una batalla donde los adultos mayores terminen pagando los platos rotos.
Y si los valores que paga el organismo son insuficientes para sostener las prestaciones, corresponde que las autoridades expliquen cómo piensan resolverlo. La salud de millones de personas no puede depender indefinidamente de conflictos que se repiten sin una solución de fondo.
NO ALCANZA CON ANUNCIAR PRESTACIONES: HAY QUE GARANTIZARLAS
Durante el paro, la atención dependerá de la adhesión de cada profesional. Por eso, quienes tengan turnos programados entre el martes 13 y el viernes 16 de octubre deben comunicarse previamente con sus médicos u odontólogos para confirmar si serán atendidos o si deberán reprogramar la consulta.
Ante una necesidad médica urgente, no hay que demorar la búsqueda de asistencia: corresponde recurrir a los servicios de emergencia disponibles.
Pero más allá de las recomendaciones inmediatas, el interrogante permanece: ¿qué solución concreta ofrece el sistema para que los afiliados no vuelvan a encontrarse ante la misma incertidumbre dentro de unas semanas?
Los jubilados necesitan respuestas, no promesas. Necesitan médicos disponibles, tratamientos que puedan continuar y una cobertura que esté a la altura de sus necesidades.
EL ANÁLISIS SIN FILTRO del ASESOR PREVISIONAL Prof. ANTONIO ARAQUE "EL GURÚ PREVISIONAL"
Hay una realidad que no podemos naturalizar: en la Argentina, envejecer no debería significar vivir con miedo a no poder pagar los medicamentos, conseguir un turno o acceder a una consulta médica.
La jubilación no es un regalo del Estado. Es el resultado de años de trabajo, aportes y derechos construidos durante toda una vida.
Y el acceso a la salud tampoco puede convertirse en una carrera de obstáculos para quienes tienen menos posibilidades de defenderse frente a las dificultades económicas.
Por eso, desde éste espacio, sostenemos que el conflicto debe resolverse con diálogo, responsabilidad y respuestas concretas. Hay que atender los reclamos de los profesionales, exigir explicaciones a las autoridades y, por encima de todo, proteger a los afiliados.
Porque cuando un jubilado necesita un médico, no necesita una excusa administrativa ni una pelea interminable. Necesita que lo atiendan.
¡BASTA DE QUE LOS JUBILADOS QUEDEN EN EL MEDIO!
La salud de nuestros adultos mayores no puede esperar. Y sus derechos tampoco.
Esto es El Gurú Previsional. Información, compromiso y defensa de los derechos de quienes trabajaron toda una vida.
Tus derechos son nuestra prioridad.
Asesor Previsional Prof. Antonio Araque





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