LAS PENSIONES NO CONTRIBUTIVAS Y EL TRABAJO: ¡NO SE PUEDE CASTIGAR AL QUE QUIERE LABURAR!. La Editorial por Antonio Araque.
Hoy tenemos que hablar de un tema que toca directamente la vida de miles y miles de argentinos: las Pensiones No Contributivas por discapacidad y su compatibilidad con el trabajo registrado.
Y acá hay algo que tenemos que decir bien fuerte:
¡TRABAJAR NO PUEDE SER UN DELITO!
Porque durante los últimos tiempos hubo modificaciones, anuncios, proyectos, auditorías y cambios de criterio que generaron una enorme incertidumbre entre las personas que reciben una Pensión No Contributiva.
Y ahora aparece una definición que hay que mirar con mucha atención.
La información publicada por éste Espacio señala que las Pensiones No Contributivas seguirán siendo compatibles con el trabajo formal, siempre que los ingresos laborales del beneficiario no superen el límite establecido de dos salarios mínimos, vitales y móviles.
¿Y qué significa esto en la práctica?
Significa que una persona con discapacidad que recibe esta prestación no necesariamente pierde automáticamente su pensión por conseguir un trabajo registrado.
¡Y esto es fundamental!
Porque durante años se instaló una lógica absolutamente perversa:
“Si conseguís trabajo, perdés la pensión”.
¿Y entonces qué hacemos?
¿Le decimos a una persona con discapacidad:
“Quedate en tu casa, no trabajes, porque si trabajás te saco la prestación”?
¡No, señores!
La inclusión laboral tiene que significar exactamente eso: inclusión.
No puede transformarse en una trampa.
La propia Ley 27.793 establece que la Pensión No Contributiva por Discapacidad para Protección Social es compatible con un vínculo laboral formal o con la inscripción en los regímenes correspondientes, siempre que los ingresos no superen el límite de dos salarios mínimos.
Ahora bien...
¡OJO!
Esto no significa que cualquier persona pueda trabajar y cobrar una PNC sin ningún límite.
Hay una condición económica concreta.
Si los ingresos superan ese límite, la prestación puede quedar suspendida mientras permanezca esa situación.
Pero también existe un dato importantísimo:
Cuando desaparece la situación que provocó la suspensión, la normativa contempla la posibilidad de solicitar la rehabilitación del beneficio.
Y esto hay que explicárselo a la gente.
Porque una cosa es controlar.
Otra cosa muy distinta es convertir el control en una persecución permanente.
Y acá aparece otro punto fundamental:
el Certificado Único de Discapacidad, el famoso CUD.
La información difundida sobre el nuevo esquema señala que el CUD continúa teniendo un papel relevante dentro del régimen de protección para las personas con discapacidad.
Y esto es importante porque estamos hablando de personas, no de números de expediente.
Estamos hablando de argentinos que muchas veces tienen enormes dificultades para acceder a un empleo, para trasladarse, para recibir tratamientos y para sostener una vida digna.
Por eso, cuando aparece una posibilidad laboral, la pregunta debería ser:
¿Cómo hacemos para que esa persona pueda trabajar y progresar?
No:
¿Cómo hacemos para sacarle el beneficio?
Porque si el sistema de seguridad social termina castigando al que consigue un trabajo, estamos mandando un mensaje equivocado.
Estamos diciendo:
“Mejor no trabajes”.
Y eso es exactamente lo contrario de una política de inclusión.
Ahora bien, tampoco podemos olvidarnos de otra realidad.
Las Pensiones No Contributivas están atravesando un proceso de controles y auditorías. ANSES informa que continúan las auditorías sobre estas prestaciones y que existen requisitos específicos para mantenerlas.
Controlar los fondos públicos es una obligación del Estado.
Pero garantizar los derechos de quienes realmente necesitan una prestación también es una obligación del Estado.
Las dos cosas tienen que convivir.
Control sí.
Fraude no.
Pero también:
Derechos sí.
Abandono no.
Y acá está la cuestión que desde éste Espacio queremos poner sobre la mesa:
Una persona con discapacidad que consigue un trabajo no debería ser automáticamente vista como alguien que está intentando quedarse con un beneficio que no le corresponde.
Puede estar intentando algo muchísimo más sencillo:
trabajar, aportar, sentirse útil, tener un ingreso propio y mejorar su calidad de vida.
Y si después sus ingresos superan el límite establecido, habrá que aplicar la normativa correspondiente.
Pero mientras tanto, no transformemos la posibilidad de trabajar en una amenaza.
Porque una sociedad verdaderamente inclusiva no es la que encierra a las personas vulnerables dentro de una prestación.
Es la que les permite progresar.
Y por eso, desde este humilde espacio, vamos a seguir mirando cada modificación, cada decreto, cada proyecto y cada reglamentación.
Porque en materia previsional no alcanza con escuchar el anuncio.
Hay que leer la letra chica.
Hay que mirar qué dice la ley.
Hay que mirar qué dice el decreto.
Hay que mirar qué pasa cuando el beneficiario consigue trabajo.
Y, fundamentalmente, hay que explicárselo a la gente en un idioma que pueda entender.
Porque detrás de cada Pensión No Contributiva hay una persona.
Y detrás de cada persona hay una historia.
No son números.
No son expedientes.
No son estadísticas.
Son derechos.
Y acá va la frase Mía para cerrar:
SI TRABAJAR ES UNA HERRAMIENTA DE INCLUSIÓN, EL SISTEMA NO PUEDE CONVERTIR EL TRABAJO EN EL ENEMIGO DE LA PENSIÓN.
Asesor Previsional Prof. Antonio Araque





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