El reloj corre y los aportes valen oro. La Editorial de Antonio Araque
- Tony Araque
- hace 12 minutos
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Con el fin de la moratoria para quienes ya tienen la edad jubilatoria, comprar aportes de manera anticipada dejó de ser un trámite optativo para convertirse en una inversión estratégica indispensable.
El panorama previsional argentino atraviesa una etapa de profundos cambios y, sobre todo, de cuentas frías. Atrás quedaron los años donde cumplir los 60 o 65 años sin aportes permitía regularizar la deuda sobre la marcha a través de moratorias masivas. Hoy, el tablero cambió drásticamente: quienes ya alcanzaron la edad jubilatoria y no tienen los 30 años de servicios en regla, se quedaron sin ventana de moratoria.
Sin embargo, el sistema conserva una rendija clave para un grupo específico: la rama del Plan de Pagos de Deuda Previsional destinada a trabajadores en actividad. Nos referimos a las mujeres de 50 a 59 años y a los varones de 55 a 64 años. Para este segmento, el mensaje es contundente: el tiempo corre, y postergar el trámite sale cada vez más caro.
Las cifras de la realidad: ¿Cuánto cuesta la tranquilidad futura?
El mecanismo opera a través de las Unidades de Cancelación de Aportes Previsionales (UCAP), cuyo valor equivale al 29% de la base mínima imponible y se actualiza mensualmente mediante la fórmula de movilidad previsional.
Hagamos números claros para entender el impacto económico:
Julio de 2026: Cada UCAP tiene un costo de $40.239,79.
Cancelar 1 año de aportes (12 UCAPs) representa un desembolso de $482.877,48.
Regularizar los 30 años completos (360 UCAPs) exige un total de $14.486.324,40.
Agosto de 2026: Con el nuevo ajuste previsional del 2,15%, el valor de la UCAP asciende a $41.000,32.
Regularizar 1 año pasa a costar $492.003,86.
Los 30 años requeridos trepan a $14.760.115,93.
En tan solo un mes de diferencia, el costo de regularizar la historia laboral completa se incrementa en más de $273.000. En un contexto de ajuste mensual continuo, diferir la decisión implica encarecer de manera constante el costo de acceso a la futura jubilación.
La paradoja del trabajador en actividad: Anticiparse para no quedar afuera
Muchos trabajadores próximos a jubilarse cometen el error habitual de esperar hasta el último día del cumpleaños número 60 o 65 para analizar su situación previsional. Ese es el peor error táctico en la Argentina actual.
Al haber cerrado la moratoria para quienes ya tienen la edad, quien llega a los 60/65 sin los aportes necesarios y sin haber comprado UCAPs previamente, queda automáticamente marginado de la jubilación ordinaria, dependiendo únicamente de la PUAM (Pensón Universal para el Adulto Mayor), con los condicionantes y la menor cobertura que ello implica.
Comprar aportes hoy en día no debe verse como un gasto, sino como una capitalización de derechos. El trámite exige verificar la historia laboral en Mi ANSES, identificar los períodos con vacíos o lagunas de aportes, generar las liquidaciones correspondientes y, si fuera necesario, solicitar un turno presencial para un asesoramiento integral.
La visión del Gurú: Tres premisas para actuar ya
Diagnóstico temprano: Si tenés entre 50 y 59 años (mujeres) o entre 55 y 64 años (varones), no esperes. Ingresá a la plataforma oficial de ANSES y revisá tu historial. Cada mes no aportado en el pasado es una UCAP que debés presupuestar.
Efecto indexación: Como la UCAP se indexa mes a mes por movilidad, congelar tramos o ir cancelando períodos de manera paulatina alivia el bolsillo futuro frente a los incrementos nominales.
Planificación patrimonial: Desembolsar cerca de 14,7 millones de pesos no es una cifra menor para ninguna economía familiar; pero planificar ese pago a tiempo es la única garantía para asegurar un haber jubilatorio en el futuro inmediato.
En el laberinto previsional argentino, el conocimiento es ahorro y la anticipación es la única certeza. El mejor momento para ordenar tus aportes no es cuando te retirás: es hoy.
Asesor Previsional Prof: Antonio Araque





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